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“dipolo viña en espaldera-avutarda” PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Julia Gimenez Gomez   
Monday, 11 de April de 2016

 ZEPAS con CEPAS

 http://www.lacerca.com/noticias/columnas_opinion/zepas_cepas-303311-1.html

 

Habla Javier Carmona en su artículo de un “dipolo viña en espaldera-avutarda” entendiendo que no debe ser un enfrentamiento, esto es: que una cosa no quita la otra. Es evidente que la viña en espaldera sí quita a la avutarda, como él mismo constata al ver las avutardas “en los bordes de los viñedos”.  También lo ratifica con su experiencia: “no he visto una avutarda enredada en los alambres de de una espaldera”, puesto que difícilmente entrarán estas aves en semejante laberinto tan inhóspito para ellas (otra cosa es que se lo encuentren durante su pesado vuelo en un atardecer contra el sol o en una mañana de niebla, que sí ocurre). El propio trabajo realizado por la Universidad de Castilla-La Mancha, invocado en las ocasiones en las que se trata este tema, parte de la hipótesis de que las espalderas son un hábitat rechazado por las avutardas.

No me cabe duda de que un área tradicional de secano, con predominio de cereal y pequeñas manchas de viñedo y legumbres, es un hábitat idóneo para las aves esteparias (incluida la avutarda). Además este sistema a buen seguro dará unos productos de buena calidad, especialmente en lo referente a los vinos. Pero esto tiene poco que ver con el concepto de “viña en espaldera”.

Las zonas ZEPA para aves esteparias son una pequeña proporción de la superficie cultivada en nuestra región. Además están ocupadas mayoritariamente por cultivos de cereales de secano, hecho que motiva su caracterización como áreas importantes para esas especies protegidas. Dentro de ellas hay (o mejor dicho había antes de la orden de 2010) una pequeña proporción de viñedos. Tan solo el 5,2% del viñedo de la región se encontraba entonces dentro de estas áreas ZEPA. De ninguna manera el mantener estos cultivos tradicionales, sin cambiar sus técnicas ni ampliar su superficie, creo que pueda poner en peligro la economía de la región. Evidentemente los propietarios de estos viñedos deben ser apoyados para que su actividad sea rentable, por lo que sería lógico que se beneficiasen de las medidas agroambientales que permitan mantener este equilibrio (que no dipolo) avutarda/agricultura tradicional.

La orden de 19/11/2010 (firmada por el Consejero de Agricultura y Medio Ambiente José Luis Martínez Guijarro) y la orden de 20/07/2012 (firmada por la Consejera de Agricultura Mª Luisa Soriano Martín) han hecho un flaco favor a los pequeños agricultores que mantenían los viñedos tradicionales dentro de las zonas ZEPA de aves esteparias. Ambas ordenes dieron carta blanca a la expansión del viñedo y a la implantación de espalderas dentro de estas áreas, sin necesidad pasar por la preceptiva Evaluación de Impacto Ambiental, establecida por la ley 4/2007. Esto ha creado unas falsas expectativas y ha dado lugar a una situación de hechos consumados, con unas inversiones importantes realizadas por los viticultores y un impacto sobre las poblaciones de aves esteparias que, a estas alturas, ya es imposible de comprobar. Esperpéntica es la pretensión de la administración actual de intentar hacer pasar a esos proyectos ya realizados por una Evaluación de Impacto Ambiental ¿Cómo vamos a saber lo que se ha perdido si no lo habíamos evaluado antes de la actuación? (Más esperpéntico es que esa sea una forma habitual de proceder de la administración para legalizar diferentes proyectos que en su momento se implantaron sin cumplir la normativa).

La Sociedad Albacetense de Ornitología (SAO), no tuvo más remedio que emprender un recurso contencioso-administrativo contra estas órdenes (las dos) que se vio resuelto por sentencia del Tribunal Supremo de …….

La sentencia deja claro que esto se ha hecho de forma ilegal y que se debe revertir a la situación inicial. Lo que no se entiende es por qué no se actúa de oficio contra los firmantes de dichas órdenes, consejeros de Agricultura (y supuestamente también de Medio Ambiente) que sabían que actuaban contra la ley y que han provocado (o van a provocar) un coste ambiental innecesario y un coste económico que pagaremos entre todos. No hay peor forma de gestionar el dinero público que empecinarse en mantener unas órdenes que contradicen una norma de rango superior y hacer todos los recursos posibles hasta llegar al Tribunal Supremo. Esto ha supuesto más de 5 años durante los cuales se han realizado nuevas plantaciones de viñedo e implantaciones de espaldera que ahora se deberían levantar (por orden judicial), con los trastornos derivados para los propietarios y las consiguientes indemnizaciones que habrá de asumir la administración (nuestros impuestos).

Cuando una pequeña asociación como la SAO, que ni siquiera tenía asesoramiento jurídico, vio tan clara la irregularidad, cuesta creer que una administración regional, con todos sus medios, siguiese adelante con estas órdenes. Y muy tupida la venda delante de los ojos de los responsables políticos que tampoco quisieron darse por enterados, uno y otra.

Como dice Javier Carmona, a partir de ahora se debería estudiar cada caso y aplicar las leyes, que para eso están. Pero antes de pretender el desarrollo de nuevos proyectos sería imprescindible (como también apunta Carmona) terminar de una vez con el proceso de elaboración y publicación de los planes de gestión de las ZEPA, que por dejadez o desinterés (también de las sucesivas administraciones ambientales) no se han abordado hasta ahora, y que deberían ser la herramienta fundamental para el desarrollo de estos espacios, que no hay que olvidar que constituyen parte importante de lo que debería haber sido (quizá algún día lo sea efectivamente) la red europea de espacios protegidos, NATURA 2000.

Pero es que la situación se está repitiendo. Exactamente la misma situación y en las mismas zonas pero ahora con las plantaciones de almendros. La SAO ya ha denunciado varias plantaciones de almendros dentro de ZEPA que no se han sometido a Evaluación de Impacto Ambiental (suponemos que ni siquiera se habrá pedido autorización). Sin embargo la administración regional, a pesar de lo reciente de la sentencia sobre el viñedo, sigue mirando sin actuar. Sería mejor prevenir, informar a los agricultores para evitar que lleguen a producirse estos hechos. ¿O es que se pretende tener más trabajo para amortizar el gasto de las máquinas que tengan que arrancar vides y almendros?

Sorprendentemente la SAO (el pequeño David) venció al gobierno regional (el gigante Goliat) en los desconocidos (para nosotros) vericuetos de la justicia. Esperemos que la grande pero humilde y pesada avutarda pueda sobrevivir a almendros y espalderas (antes de que llegue ni siquiera a tomar presión esta nueva burbuja del mazapán).

 

Domingo Blanco Sidera

Presidente de la SAO

 
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